Porque la vida puede ser maravillosa.
Reconozco que el baloncesto no es lo mío. Lo veo cuando juega la selección, punto.
Pero no es porque no me guste. Cualquier deporte, cuando le coges el tranquillo te acaba gustando. (A ver si dejo constancia alguna vez mis profundas reflexiones acerca del criquet, ese desconocido)
No, no lo veo porque pasan cosas como estas.
Mola que me feliciten tras tantas horas de tv a deshoras, snifs.