23 de abril de 2006
Día del libro.
-Querida Lizzy, ¿por qué no bailas? Mr. Darcy, permítame que le presente a esta señorita como una pareja muy apetecible. Estoy seguro de que no podrá usted negarse a bailar teniendo cerca semejante hermosura.
Y tomando la mano de la joven, se dispuso a unirla a la de Darcy. Éste, sorprendido, no dio muestras de rechazarla. Pero ella se volvió de pronto y dijo, con cierta aspereza, a sir William:
-La verdad, señor, es que no tenía la menor intención de bailar. Le suplico que no imagine que he venido aquí a buscar pareja.

Jane Austen; Orgullo y prejuicio.



- Decidir... no parece la palabra correcta. Sin embargo, no puedo decir que fuera inevitable desde el instante en que apareció en mi dormitorio.
No, por cierto, no fue inevitable. Y tampoco puedo decir que yo lo decidí, permíteme decir que, cuando terminó de hablar, ya no era posible que yo tomara una decisión diferente y que luego seguí mi camino sin echar una sola mirada atrás. Salvo por una.
- ¿Salvo por una? ¿Cuál?
- Mi último amanecer - dijo el vampiro - Esa mañana, yo todavía no era un vampiro.
Y presencié mi última madru­gada.

Anne Rice; Entrevista con el vampiro.



Yo sí he pensado en la música que quiero que pongan en mi funeral, aunque nunca he podido pasarle la lista a nadie, por­que cualquiera se moriría de la risa.
One Love, de Bob Mar­ley; Many Rívers to Cross, de Jimmy Cliff; Angel, de Aretha Franklin.
Además, siempre he tenido la fantasía de que una bella y llorosa mujer insistiría en que pusieran You 're the Best Thing That Ever Happened To Me, de Gladys Knight, sólo que no consigo imaginar quién podría ser esa mujer bella y llo­rosa.

Nick Hornby; Alta fidelidad.



No tengo más derecho a casarme con Edgar Linton que a entrar en el cielo; y si el condenado de mi hermano no hubiera hecho caer tan bajo a Heathcliff, ni se me hubiera pasado por la cabeza.
Pero tal como están ahora las cosas, casarme con Heathcliff me degradaría. Así que nunca sabrá cuánto le amo.
Y no por guapo, Nelly, sino porque es más que yo misma. Sea cual fuere la sustancia de que están hechas las almas, la suya y la mía son idénticas, y la de Linton es tan diferente de ellas como puede serlo un rayo de luna de un relámpago o la escarcha del fuego.

Emily Brontë; Cumbres borrascosas.



Tan pronto como entré en el vestíbulo, oí los habituales gri­tos y aullidos - algunos eran protestas coherentes, otros sim­plemente alaridos de locura y desesperación - procedentes de las celdas que había al otro lado.
En el mismo instante divisé a Kreizler. Es curioso con qué fuerza la visión de él siempre la había asociado, mentalmente, con aquellos sonidos.

Caleb Carr; El alienista.



Nota del capitán Arthur Hastings: «He terminado la lec­tura... Todavía no puedo creerlo... Pero tiene razón. Debía ha­berlo adivinado... Debía haberlo adivinado al ver el orificio de la bala, exactamente situado en el centro de la frente.
Es raro -acabo de recordarlo ahora- el pensamiento que cruzó por mi cabeza aquella mañana.
El oscuro punto en la frente de Norton... era la marca de Caín...


Agatha Christie; Telón.



Aquello contra lo que había estado luchando por mo­mentos desde que había salido del laberinto amenazaba con ser más fuerte que él. Sentía una sensación ardorosa y pun­zante por dentro de los ojos. Parpadeó y miró al techo.
-No fue culpa tuya, Harry -susurró la señora Weasley.
-Yo le dije que cogiéramos juntos la Copa -musitó Harry.
En aquel momento tenía aquella sensación ardorosa también en la garganta. Le hubiera gustado que Ron des­viara la mirada.

J.K.Rowling; Harry Potter y el caliz de fuego.

Idea del post miserablemente plagiada del blog de Lorzagirl.

 
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